admin 05/06/2018

EUROPA PRESS

  • La elaboración del Plan integral para las personas sin hogar en Zaragoza ha contado con la participación de más de un centenar de personas, que han realizado sus aportaciones en los últimos meses y este martes se ha celebrado la Jornada de retorno del proceso participativo que se ha desatollado en el centro cívico Estación del Norte.

La vicealcaldesa y consejera municipal de Derechos Sociales, Luisa Broto, ha inaugurado la sesión y en su discurso ha agradecido el "esfuerzo y la implicación" de las más de cien personas que han aportado su experiencia, su visión y sus ideas para la redacción de esta iniciativa municipal.

Los primeros pasos del Plan comienzan el 31 de enero de 2018, con la presentación del documento base, punto de partida desde el que se ha llevado a cabo el proceso participativo que ha contado con la experiencia de las entidades que conforman la Coordinadora de personas sin hogar, personas usuarias del albergue municipal y técnicos municipales.

Un total de siete grupos de interés y 41 subgrupos han abordado en diferentes sesiones los elementos más significativos de este informe inicial y los pasos a seguir.

LÍNEAS DE ACCIÓN

Fruto de este trabajo se han marcado cinco líneas de acción, 18 objetivos y 60 medidas que abordan el acceso a la vivienda, la prevención, la sensibilización, los cuidados y el trabajo interdisciplinar como aspectos clave.

Además, también se ha puesto el foco en la mejora del conocimiento de los perfiles, la reorganización de recursos, la coordinación interinstitucional, la diversificación de ofertas, el desarrollo de itinerarios personalizados, la participación de las personas usuarios o la integración de la perspectiva de género como otros aspectos fundamentales.

En la Jornada de retorno del Proceso de indagación también ha participado el politólogo Albert Sales, que ha ofrecido la conferencia "¿Cómo reducir la exclusión residencial?". Asimismo, ha tenido lugar una mesa de expertos de la Acción Social en Zaragoza que han debatido sobre políticas sociales, exclusión social y el papel de las ongs y de la sociedad en la generación de hogar.

Entre las líneas de trabajo figura el género cómo eje transversal y la ampliación y flexibilización de recursos. La propuesta presentada recoge medidas que comprenden desde la prevención hasta la reducción de riesgos. Una de las líneas de trabajo es la creación de protocolos de desinstitucionalización interdepartamentales que eviten que las personas se queden en la calle tras altas sanitarias, salidas de prisión o de centros de protección de menores.

La sensibilización en centros educativos y la prevención en el ámbito familiar, con el objetivo de evitar o reducir situaciones de personas sin hogar derivadas de conflictos familiares, es una de las líneas de acción del Plan que también propone generar investigación y conocimiento mediante la creación de una becas a estudios monográficos sobre personas sin hogar en la Universidad de Zaragoza.

Otra de las medidas acordadas en los distintos grupos de trabajo es ampliar recursos y modelos de alojamiento que abarcan desde experimentar otras formas de alojamiento de baja exigencia sin continuidad a la revisión y flexibilización de la temporalidad de la estancia en los equipamientos, para facilitar procesos e itinerarios de inserción con apoyo y acompañamiento profesional.

El documento confiere una enorme importancia a la participación de las propias personas sin hogar mediante, por ejemplo, la aprobación de un Plan de Convivencia para el albergue en el que se establezcan fórmulas de participación activa de las personas sin hogar y a considerar el género como eje transversal para dar respuestas a las situaciones de mujeres sin hogar.

REJUVENECIMIENTO DE LAS PERSONAS SIN HOGAR

Los datos del albergue municipal corroboran que "se mantiene y agudiza una tendencia decreciente iniciada en 2001 en el número de personas diferentes que utilizan este recurso del Ayuntamiento. El año 2017 registra el menor número de usuarios en los últimos 20 años al contabilizar 1.978 personas.

Atendiendo a la evolución de usuarios en el albergue, los menores de 25 años supusieron el 17,7 por ciento del total (7,1 por ciento en 2016). Así, en 2017 se rompe una tendencia de constante envejecimiento (en este caso del colectivo de usuarios del albergue) que venía produciéndose desde 2003.

La población joven solo fue mayor que en 2017 en los años 2002 y anteriores. Las personas jóvenes de origen extranjero, además de su situación legal (irregular o asilo) como posible causa de su carencia de hogar, han sido también más vulnerables a la crisis económica y a la falta de empleo, han indicado desde el Ayuntamiento de Zaragoza en una nota de prensa.

FEMINIZACIÓN

La estadística que se ha analizado en Zaragoza, tanto de personas en la calle (recuento nocturno que realiza Cruz Roja), como de personas en centros comunitarios (albergue y refugio), cifra en un 10 por ciento la presencia de mujeres.

El hecho de que cada vez más centros y servicios atiendan a mujeres refleja "cierta feminización de la exclusión" si bien, por otra parte, puede interpretarse como un sector que comienza a ser atendido de forma especializada.

Una preocupación generalizada (no solo en Zaragoza) es la cronificación de las situaciones de muchas personas sin hogar tanto entre las que viven en la calle, como entre quienes se alojan en centros. Así, aquellas personas que se encontraban sin hogar cuando llegó la crisis, tienen muy difícil superar su situación, con los costes que ello supone de deterioro personal, físico y psíquico, de desmotivación y desarraigo.

INVISIBILIDAD

La carencia de hogar de las mujeres es "mucho más oculta e invisible", pues antes de verse abocadas a una situación de vivir en la calle, acuden primeramente y tratan de agotar todas las redes informales, familiares o de amistad, fundamentalmente, evitando tener que acudir a albergues u otros dispositivos específicos para personas sin hogar.

Pero las mujeres no son el único caso de estas situaciones de falta de hogar. En los últimos años, y como consecuencia de la crisis económica, han caído en esta situación personas que ya no respondían a los estereotipos más clásicos como lo son trabajadores pobres, desempleados, personas que han sufrido una ruptura familiar, familias en situación de pobreza severa o personas mayores.

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