admin 20/10/2015

EUROPA PRESS

La novela 'La última heredera', de Magdalena Lasala, es un viaje iniciático de los protagonistas por las siete maravillas de la antigüedad con el objetivo "de salvar la memoria de un mundo que muere y llevarla a otro que va a nacer".

La novela 'La última heredera', de Magdalena Lasala, es un viaje iniciático de los protagonistas por las siete maravillas de la antigüedad con el objetivo "de salvar la memoria de un mundo que muere y llevarla a otro que va a nacer".

Así lo ha expresado la autora, para quien "ahora estamos en un momento de enorme cambio existencial" y esta novela "nos puede ayudar a entender la necesidad de conservar la memoria" ya que ésta es "lo que nos hace y necesitamos conservarla" para "entender sobre qué bases podemos construir" el futuro.

En declaraciones a Europa Press, Lasala también ha señalado que la obra aborda "la obsesión del ser humano por la muerte, por lo que hay después, por el renacimiento, el retorno; es lo que he querido reconstruir a través del viaje que realizan por estas siete maravillas" los protagonistas.

Además, la novela es una historia sobre "el deseo de encontrar", una búsqueda provocada "por ese deseo irrefrenable de encontrar algo que sabes que existe, pero que aunque no sepas dónde está, ni qué es, sabes que es para ti".

Según ha reconocido, "es un viaje iniciático no solo de los protagonistas, también para mí", al tiempo que pretende suscitarlo igualmente en el lector, "un encuentro con su propio viaje interior".

Al respecto, ha asegurado que para ella ese recorrido ha tenido fruto ya que ha hallado "eso que a veces se guarda a la luz, pero que, por estar a la luz, no nos damos cuenta" por lo que "existencialmente" esta obra "ha sido muy importante para mí".

Siete años de trabajo

Lalasa ha dedicado siete años a la escritura de esta novela "y no podría haber sido de otra manera", ha dicho, para comentar que "hasta que no me abandoné a la posibilidad de encontrar, no pude entender lo que tenía entre manos".

El momento en el que transcurren los hechos es el siglo I antes de Cristo, "un periodo muy corto de tiempo donde coinciden temporalmente cada una de las siete maravillas en diferentes momentos de su construcción, destrucción o reconstrucción".

La autora ha precisado que ese lapso temporal le ha servido "para poder reflejar ahí la herencia y las huellas de las culturas ancestrales mediterráneas, porque entiendo el Mediterráneo como un todo", para "recuperar esas huellas, reconstruyendo los ritos precristianos y las religiones que se viven y se sienten en los diferentes territorios alrededor del Mediterráneo" y que "nos enriquecen".

Lasala ha explicado que "intento ponerme en la piel de esas culturas ancestrales, que nos han forjado, pero de las que ya no nos acordamos, una memoria anterior de lo que fuimos".

Ha añadido que si bien actualmente la ciencia explica lo que entonces se entendía a través de interpretaciones mágicas, en aquel momento "intentaban responder a las mismas preguntas que nos hacemos los seres humanos actualmente", como "qué hay detrás de la muerte" y si "es posible la resurrección, volver".

Además, recupera la figura de Alejandro Magno como sacerdote e "iniciado en los ministerios de Orfeo", en los que le introdujo su propia madre, "que era una sacerdotisa de la cultura de la adoración de la gran madre y de búsqueda del renacimiento".

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