admin 27/03/2015

EUROPA PRESS

Isabel Guerra, la monja pintora, vuelve a exponer en Zaragoza, quince años después, con 121 de sus piezas artísticas más recientes, que ha llevado a cabo durante los años 2013, 2014 y 2015. Estas nuevas obras se podrán ver, desde este jueves 26 de marzo hasta el próximo 24 de mayo, en Ibercaja Patio de la Infanta.

Isabel Guerra, la monja pintora, vuelve a exponer en Zaragoza, quince años después, con 121 de sus piezas artísticas más recientes, que ha llevado a cabo durante los años 2013, 2014 y 2015. Estas nuevas obras se podrán ver, desde este jueves 26 de marzo hasta el próximo 24 de mayo, en Ibercaja Patio de la Infanta.

Bajo el título ‘Isabel Guerra 2015. Pintura, dibujo y fotografía’ se esconden más de 120 pinturas al óleo, paisajes de Aragón, dibujos, fotografías y serigrafías, en las que la autora ha utilizado herramientas digitales para el tratamiento de algunas de ellas.

El público podrá disfrutar de esta exposición, de entrada libre, en un horario que va de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 21.00 horas de lunes a sábados, y de 11.00 a 14.00 horas los domingos y festivos. Además, los días 15, 22 y 29 de abril y 6, 13 y 20 de mayo, la propia artista estará presente firmando catálogos.

Isabel Guerra ha estado presente en la presentación de su exposición, junto a la directora de la Obra Social Ibercaja, Teresa Fernández; el comisario de la exposición, Domingo Buesa, y la coordinadora de la misma, Magdalena Lasala. Hoy, a las 20.00 horas, la muestra se inaugurará de forma oficial.

«Supone uno de los hitos del año en Zaragoza», ha resaltado Magdalena Lasala, para detallar que la última vez que esta artista expuso en la capital aragonesa fue en el año 2000 en el edificio de la Lonja. La conexión de Guerra con la ciudad es manifiesta, reside en el convento cisterciense del monasterio de Santa Lucía de Zaragoza desde 1970.

Isabel Guerra fue bautizada como «la pintora de la luz» por el periodista Luis María Ansón, según ha recordado el comisario de la exposición Domingo Buesa, quien ha resaltado la figura de la artista como «una pintora madura que investiga» y que «ha sabido conciliar la tradición artística con las nuevas tecnologías».

«Es por ello que estos dos aspectos están presentes a lo largo de toda la muestra», ha expresado. Así, la primera zona de la exposición, compuesta por 32 pinturas al óleo de bodegones, retratos o naturalezas muertas, está inspirada en su estilo personal y espontáneo, enmarcado en la corriente pictórica del Hiperrealismo. «En esta ocasión, las obras han dejado de tener la quietud y la paz de anteriores creaciones y han pasado a cobrar movimiento», ha aseverado Buesa.

IMÁGENES

En la segunda sala y tercera sala se pueden contemplar seis dibujos de gran formato hechos a carboncillo y 24 paisajes de pueblos aragoneses. Éstos últimos, plasmados en fotografías, incorporan nuevas técnicas digitales para texturizar las imágenes con programas como Photoshop.

Esta mismo procedimiento ha sido utilizado por la artista en las creaciones expuestas en la última zona temática, con más de 50 obras que intentan conjugar el arte pictórico y fotográfico. La sensación al ver muchas de ellas es que «se trata de una pintura que desde lejos parece una fotografía y una fotografía que vista de cerca parece una pintura, ha opinado Buesa.

Para conseguirlo, Guerra utiliza una instantánea original que después tratar digitalmente y produce en ella diferentes efectos y texturas —como la apariencia de un daguerrotipo, de un lienzo, de un negativo—. Una vez que ha conseguido el resultado deseado, la imprime en diferentes soportes.

En este último espacio, también exhibe seis series de imágenes versionadas en cada una de las técnicas fotográficas que han aparecido a lo largo de la historia: daguerrotipo de 1850, ferrotipo de 1870, producciones de 1900, para concluir con imágenes impresas a ocho colores, sobre papeles de calidad, que han sido impresas también por ella misma.

Guerra también ha incorporado al montaje de la exposición las primeras cámaras fotográficas que utilizó: una Leicaflex, comercializada en 1964 por Leitz como una pieza de gran calidad, y una Rolleiflex, la mítica cámara alemana de réflex de objetivos gemelos y tamaño mediano.

Por su parte, la directora de la Obra Social Ibercaja, Teresa Fernández ha resaltado «la perfección técnica con la que trabaja Guerra y la «forma que tiene de innovar», rasgos con los que consigue expresar una «sensación de paz interior».

Una creadora de imágenes

«Me considero una creadora de imágenes, ni pintora ni fotógrafa», ha apuntado Isabel Guerra, para recalcar que, en el proceso de creación, busca trasladar al soporte lo que «siente en el corazón en cada momento».

La religiosa ha ensalzado la aparición de las nuevas tecnologías ya que amplían el abanico de posibilidades visuales y creativas como ocurre con el «trato de los colores». A pesar de ello, no ha querido olvidar la importancia de rasgos más clásicos en su obra, como el tratamiento de la luz.

Al respecto, ha aludido al legado de la pintura barroca en la producción artística de pintores españoles como ella. «La luz y el claroscuro es una forma directa de llegar al público», ha asegurado.

Nacida en Madrid el 30 de abril de 1947, la artista ha desarrollado su talento artístico de forma personal y autodidacta. Desde hace tiempo, compatibiliza sus tareas de religiosa cisterciense con la de artista. En la actualidad, Isabel Guerra es miembro honorífico de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis y de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.

Excerpt from: Isabel Guerra expone 121 obras de creación reciente en la exposición ‘Pintura, dibujo y fotografía’

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