admin 19/09/2013

EUROPA PRESS

La Guardia Civil ha intervenido 300 kilos de pescado putrefacto y varios productos alimenticios más, que se encontraban en mal estado y no eran aptos para el consumo humano, en un locutorio y en una carnicería de la localidad zaragozana de Caspe.

La Guardia Civil ha intervenido 300 kilos de pescado putrefacto y varios productos alimenticios más, que se encontraban en mal estado y no eran aptos para el consumo humano, en un locutorio y en una carnicería de la localidad zaragozana de Caspe.

Los hechos que han llevado a la detención se iniciaron el pasado 13 de septiembre, cuando la Patrulla de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil de Caspe tuvo conocimiento de que, en un establecimiento comercial, podrían estar vendiéndose alimentos en mal estado.

Ese mismo día, la Guardia Civil, en coordinación con dos inspectores de Sanidad del Gobierno de Aragón, decidió examinar dicho establecimiento, una carnicería, y otro comercio perteneciente al mismo propietario, un locutorio, ubicados los dos en el casco urbano de Caspe.

Durante la inspección en la carnicería, los agentes observaron numerosas deficiencias que atentaban contra la salud pública, ya que se estaba vendiendo carne a una temperatura de 20 grados centígrados, cuando lo estipulado por la ley es que ésta se encuentre a 7 grados.

Asimismo, encontraron frutas y verduras en estado de putrefacción, diferentes tipos de leche sin refrigerar, productos envasados caducados, harinas a granel que contenían insectos vivos y muertos, artículos extranjeros sin etiquetar, e incluso un arcón congelador en cuyo interior había aproximadamente 300 kilos de pescado recongelado, sin identificar, en mal estado de congelación y putrefacto. Todos estos alimentos, según ha detallado la Benemérita, estaban expuestos para su venta al público.

En la carnicería, también se hallaron seis bombonas de butano, que el propietario utilizaba para su venta ilegal, ya que no tenía la correspondiente licencia para realizar esta actividad.

Cuatro arcones

En la segunda inspección, en el locutorio, la Guardia Civil comprobó que, en el interior de cuatro arcones, había almacenadas barras de pan congeladas que se encontraban en mal estado, con una temperatura no apta para el consumo humano.

En un principio, se ha procedido al cierre de la carnicería y a la imputación del propietario de ambos establecimientos, S.Q.A., de 36 años, nacionalidad paquistaní y vecino de Caspe, como presunto autor de un delito contra la salud pública.

No obstante, a fecha de hoy, según los datos recabados por los equipos de investigación, el establecimiento se encuentra abierto, hasta que la autoridad competente resuelva el expediente sancionador, ya que los productos en mal estado han sido retirados y se ha desinfectado el comercio.

Entre los dos establecimientos, los agentes han intervenido, para su destrucción, por ser productos no aptos para el consumo o no estar identificada su procedencia, 300 kilos de pescado, varios lotes de salchichas precocidas, cuatro paquetes de arroz, varios lotes de aceitunas con hongos, cinco sacos, de 10 kilogramos de peso cada uno, de ajos blancos, una caja de jengibre, dos cajas de sandías, 550 kilos de cebollas, una caja de calabacines, tres cajas de guindillas y 200 barras de pan.

Original post: Intervenidos 300 kilos de pescado y otros alimentos en mal estado en dos comercios de Caspe

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