admin 16/10/2013

RUBÉN ASENSIO

  • Casa Emilio reparte decenas de comidas a diario en Zaragoza, desde platos típicamente aragoneses a la gastronomía tradicionalmente más española.
  • Pero hay algo que lo distingue: de martes a sábado reparte ocho cenas gratis para familias y parejas que atraviesan apuros económicos.
  • «Les damos de comer lo mismo que al resto de clientes, del mismo menú y en las mismas condiciones», relata Emilio Lacambra, responsable de la iniciativa. 

Emilio Lacambra

Casa Emilio reparte decenas de comidas a diario, desde platos típicamente aragoneses a la gastronomía tradicionalmente más española. Pero hay algo que lo distingue del resto de casas de comida de Zaragoza: de martes a sábado, cinco días por semana, reparte ocho cenas gratis a otras tantas personas.

Y lo hace de forma desinteresada. «Porque es algo necesario para el barrio«, explica Emilio Lacambra, el dueño del establecimiento. Los comensales que se benefician de estas cenas gratuitas son poco habituales, parejas y familias en apuros económicos que tienen dificultades incluso para sacar adelante una comida decente al día. «Vienen hasta matrimonios con los niños«, explica Emilio.

Suya fue la idea, hace ya algo más de un año, de sacar adelante un proyecto solidario para tratar de aportar su granito de arena para combatir la pobreza que se extiende cada vez más por la capital aragonesa.

«Nos dimos cuenta de que cada día tirábamos comida. Hablé con el párroco para ver qué se podía hacer y él me remitió a Cáritas. Así fue como empezó todo. Ahora les damos de comer lo mismo que al resto de clientes, del mismo menú y en las mismas condiciones», relata Emilio. Un año después, la idea ha cobrado fuerza y se ha constituido en una realidad palpable. «Cáritas selecciona a los comensales y nosotros les damos una cena a diario», explica.

Emilio es uno de los muchos Zaragoza que ha decidido dedicar una parte de su esfuerzo personal a ayudar a los más necesitados. Entidades ciudadanas, restaurantes, bares y, sobre todo, zaragozanos de forma individual están cada vez más implicados con la ayuda social frente a la crisis y los recortes sociales.

En los últimos cinco años, desde 2008, la cantidad de alimentos donados por particulares, empresas y entidades públicas se ha disparado un 168%; el número de voluntarios ha llegado casi a duplicarse y los propios vecinos han formado amplias redes de ayuda social, reparto de comida e incluso bancos de tiempo.

Emilio Lacambra tiene claro a qué se debe este incremento. «Esto debería hacerlo el Estado. Es deber suyo que no haya pobreza, atender a los más necesitados en momentos difíciles. Pero cuando no lo hace, para eso está la ciudadanía, que saca lo mejor de sí misma», explica.

Más ayudas

En los dos últimos años, coincidiendo con el recrudecimiento de la crisis, asociaciones vecinales como las de Torrero, Actur o Parque Goya han creado junto a otras entidades ciudadanas como parroquias y centros cívicos plataformas solidarias para aconsejar y dar ayudas directas a las familias más necesitadas.

En la actualidad luchan contra los desahucios, recogen y distribuyen ropa usada, crean mercados de trueque…Y el movimiento de voluntarios no para de crecer. Cruz Roja Zaragoza ha ganado solo en cuatro años casi 4.000 (ha pasado de casi 8.000 a más de 11.500, un 50% más) y El Refugio registró un aumento del 69% de 2011 a 2012.

En 2008, el Banco de Alimentos movió 749.724 kilos de comida aportados por particulares, empresas, Mercazaragoza… El año pasado fueron algo dos millones. Lo que más fuerza ha cobrado ha sido la donación de vecinos en las colectas. De 2011 a 2012 aumentó un 129%. A Zaragoza llegan también otras iniciativas, como el café pendiente (que pagas para que consuma otra persona más necesitada). El Ayuntamiento prepara un proyecto junto a los restaurantes de Horeca para ofrecer descuentos a parados.

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