admin 03/10/2017

EUROPA PRESS

  • El peirón de San Miguel de la localidad turolense de Huesa del Común vuelve a lucir en todo su esplendor gracias a la restauración llevada a cabo por la Dirección General de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón. Con un presupuesto de 47.000 euros, la rehabilitación de la que ha sido objeto ha logrado recuperar su buen estado de conservación y eliminar los riesgos que amenazaban su integridad.

Esta intervención ha sido minuciosa y paulatina. En el año 2016, este peirón, el más alto de Aragón y declarado bien de interés cultural, presentaba un desplome alarmante que amenazaba seriamente a su estabilidad, por lo que los técnicos de la Dirección General de Cultura y Patrimonio se desplazaron a Huesa del Común para una primera visita. Ese mismo año, se colocó una estructura exterior de acero laminado y pletinas que permitió el empresillado del peirón y, con ello, evitar una mayor erosión en su base, y el colapso definitivo.

Una vez terminado el invierno, se redactó un documento técnico para la consolidación y restauración del peirón y las obras comenzaron en 2017. Estos trabajos han incluido su cimentación además de la retirada, cara a cara, de la estructura de ladrillo de la base, rehaciendo las zonas derruidas.

El punto más delicado de la actuación consistía en colocar cuatro gatos hidráulicos que, ayudados de la estructura de acero situada en 2016, se utilizaron para nivelar el fuste del peirón y devolverle la verticalidad perdida hace años. Una vez aplomado el fuste, se reconstruyeron las caras de ladrillo, siguiendo los patrones previos de los ladrillos desmontados, y se macizó el interior con cal y canto, tal y como estaba originalmente.

Además, para garantizar una mayor estabilidad, en el fuste se han colocado varillas de acero inoxidable cruzadas de cara a cara y se ha inyectado cal hidráulica especial para restauración, de manera que la estructura está completamente consolidada.

La intervención ha continuado hacia la parte de la coronación, rehaciendo los faldones de la cubierta, completamente disgregados, y origen de toda la patología del peirón, dada la entrada de agua continua que acabó por afectar a la base del monumento. Se han restaurado las cornisillas y la hornacina que cobijaba la estatua de San Miguel, que volverá a colocarse una vez que sea restaurada.

En la cubierta, se pudieron recuperar piezas cerámicas de tipo escama con forma de lágrima en tres colores: azul, verde y blanco, que se repondrán en este próximo mes, para concluir definitivamente las obras.

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