El ocaso de las tiendas de informática en Zaragoza: «Cuando monté el negocio la arroba era una novedad»
El cambio del milenio llegó con miedo al efecto 2.000 y la generalización del ordenador de sobremesa. Las casas de todos los aragoneses se llenaron de teclados, torres, pantallas de tubo y ratones y las tiendas de informática abrieron en casi cada calle. Un momento de esplendor que se ha visto opacado con la irrupción de tabletas y móviles inteligentes, desplazando los hábitos de consumo. Ya no abre ninguna tienda nueva en su concepción clásica y las que no han cerrado sobreviven gracias a una clientela fiel, pero envejecida.



