admin 03/10/2017

EUROPA PRESS

  • El movimiento Iglesia por el Trabajo Decente en Zaragoza ha organizado este miércoles, 4 de octubre, una conferencia-coloquio sobre sociedad actual y empleo, que impartirá el profesor de Sociología en la Universidad de Zaragoza y decano del Colegio Profesional de Doctores y Licenciados en Ciencias Políticas y Sociología de Aragón, David Pac.

Esta sesión lleva por título 'Sociedad actual y trabajo: ¿De qué trabajo hablamos?' y tendrá lugar en el Centro Joaquín Roncal de la capital aragonesa, a las 19.00 horas.

Esta actividad se ha organizado con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente 2017, por la que este colectivo ha emitido un manifiesto en el que indica que un empleo decente forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y "es un elemento imprescindible para la justicia social y la cohesión de toda la humanidad".

Por eso, aboga por garantiza un salario mínimo vital, la libertad de asociación sindical, la participación de quienes trabajan en los asuntos de la empresa, el respeto de la negociación colectiva, el respeto de los convenios, la igualdad de trato entre las personas, la salud y seguridad en el trabajo, la protección social empleados y personas a su cargo, la protección contra el despido, el acceso a la formación y el aprendizaje permanente y el equilibrio entre la vida privada y la vida laboral.

Este movimiento está apoyado por las entidades Diocesanas de Cáritas, Centro Pignatelli, Comunidades de Vida Cristianas, la Delegación de Pastoral Obrera de la Diócesis de Zaragoza, Hermandades Obreras de Acción Católicas, Juventud Obrera Cristiana, Parroquia de San Mateo (Zaragoza) y Vedrunas Almozara.

TRABAJO PRECARIO

El manifiesto de Iglesia por el Trabajo Decente sostiene que en España "estamos asistiendo a un crecimiento del trabajo precario, que se presenta bajo las formas de la contratación temporal, a tiempo parcial y el empleo autónomo ficticio".

Añade que el empleo precario "afecta principalmente a las personas más vulnerables, que corren riesgo de discriminación, pobreza y exclusión, personas con capacidad funcional diversa, con un origen étnico, religión o creencia minoritaria, jóvenes y mujeres".

Al respecto, precisa que la juventud "se ve particularmente afectada por el trabajo no voluntario a tiempo parcial, el empleo autónomo ficticio y el trabajo no declarado" lo que lleva a que "un buen número de jóvenes esté abandonando España en busca de mejores oportunidades de empleo".

DIFICULTADES

El manifiesto expone diferentes factores fruto de una concepción del mercado laboral que "no pone a la persona y su dignidad en el centro" y por eso "es contraria al proyecto del Reino de Dios" y "no puede ser, en ningún caso, aceptada desde una mirada cristiana de la vida".

Entre ellas, se refiere a una remuneración "insuficiente para una vida digna", condiciones laborales que dificultan la consecución de un proyecto vital a largo plazo, falta de perspectivas, vulnerabilidad de la persona ante un retroceso en derechos laborales y un entorno laboral "que atenta, en muchos casos, contra la salud e integridad del trabajador".

Esto es fruto "de una economía al servicio del capital, donde la persona es un mero instrumento que sirve y es utilizada en función de los intereses que marca el mercado".

PROPUESTAS

La Iglesia por el Trabajo Decente en Zaragoza propone luchar contra el trabajo no declarado, la economía informal, el fraude fiscal y los paraísos fiscales y reivindicar el establecimiento de una "sólida base jurídica de derechos laborales", la implicación de los interlocutores sociales y los comités de empresa y el reforzamiento de la inspección laboral y de la jurisdicción social.

También apuesta por crear empleo de calidad, garantizar los derechos en el trabajo, la protección social y el diálogo social, así como la igualdad; y por fijar salarios e ingresos dignos y suficientes ya que quienes trabajan "deberían poder acumular, con sus cotizaciones, ingresos que garanticen una seguridad en situaciones como el desempleo, la enfermedad, la edad avanzada o las pausas en la vida laboral para el cuidado de hijos u otras personas o para la formación".

Además, pide establecer una Garantía de Capacidades que permita apoyar trayectorias profesionales que posibiliten la adaptación a las diferentes situaciones que una persona puede verse obligada a afrontar durante su vida a través, en particular, de la formación profesional permanente.

También defiende la igualdad de remuneración entre hombres y mujeres mediante una respuesta global dirigida a reducir el trabajo precario y una cobertura adecuada de seguridad social porque "se debe combatir la discriminación contra la mujer, la brecha salarial, el techo de cristal, el acoso psicológico y el acoso a las empleadas embarazadas".

Además, apuesta

por condiciones de trabajo dignas para todas las primeras oportunidades de experiencia laboral de jóvenes, como períodos de prácticas, de aprendizaje o cualquier oportunidad en el marco de la Garantía Juvenil.

Finalmente, plantea incrementar la inversión pública y privada que conecte los mercados financieros con los mercados productivos y acompañar a las personas en situaciones donde la ausencia del trabajo decente "provoca inestabilidad, sufrimiento y falta de horizontes vitales, propiciando respuestas individuales y colectivas que alumbren caminos de esperanza".

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