El ‘déjà vú’ aragonés
Cada acuerdo de financiación autonómica se anuncia como si fuera el primero y se discute como si fuera el último. Cambian las cifras, se retocan los conceptos —suficiencia, equidad, estabilidad— y se actualizan las hojas Excel, pero las reacciones políticas permanecen intactas. El texto de 2026 no ha hecho más que desvelarse y confirma una vieja verdad: en financiación autonómica, el problema no es tanto el modelo como el espejo en el que cada uno se mira.











