admin 20/03/2015

EUROPA PRESS

Ecodes ha planteado la creación de zonas de inundación en la ribera y compensar a los agricultores que cedan sus terrenos para ello, como una de las fórmulas posibles para evitar daños ante futuras crecidas del río Ebro.

Ecodes ha planteado la creación de zonas de inundación en la ribera y compensar a los agricultores que cedan sus terrenos para ello, como una de las fórmulas posibles para evitar daños ante futuras crecidas del río Ebro.

Asimismo, ha apostado por actualizar el Plan Medioambiental del Ebro, un documento que se aprobó con consenso y que «nunca ha llegado a ser implementado», aunque «beneficia a toda la cuenca» y debería ser tenido en cuenta en la planificación estatal.

Así lo han indicado en rueda de prensa el presidente de Ecodes, José Ángel Rupérez, el director de la entidad, Víctor Viñuales, la directora del área de Conversaciones de la Fundación Ecología y Desarrollo, Cristina Monge, el arquitecto Teófilo Martín, el biólogo Toni Herrera y el profesor de Derecho Administrativo, José Luis Bermejo.

Todos ellos han realizado un análisis de la última riada y han planteado soluciones basadas en experiencias de éxito impulsadas en otras zonas de Europa y de Estados Unidos.

El director de Ecodes, Víctor Viñuales, ha subrayado que, tras la última avenida extraordinaria del Ebro, «lo primero es la reparación, paliar» los daños y ayudar a las personas damnificadas y ha expresado su «solidaridad» con los afectados.

Igualmente, ha advertido de que el río «no es un enemigo a batir», sino un aliado con el que «convivir» y, por ello, ha emplazado a llegar a acuerdos «de larga duración» en toda la cuenca, «no solamente a buscar soluciones particulares para mi pueblo o para mi Comunidad autónoma».

En este sentido, ha recalcado que en la toma de decisiones se debe «respetar la unidad de cuenca, muchas veces erosionada por las banderas de cada Comunidad».

El director de Ecodes ha alegado que la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), aunque «haya cometido errores» tiene que «liderar» la toma de decisiones, porque no se trata de diseñar «el mejor plan para Aragón o para Navarra, sino para el Ebro y para toda la cuenca» y ha insistido en que sean acciones «a largo plazo», consensuadas y dialogadas.

Plan ambiental del ebro

El profesor de Derecho Administrativo, José Luis Bermejo, ha apuntado que el Plan Medioambiental del Ebro «no ha sido integrado debidamente en la planificación hidrológica estatal» y debería ser «elevado a los altares» tras actualizar su contenido para comenzar a acometer las medidas contempladas en el mismo.

Al respecto, el director de Ecodes ha exigido «seriedad», al considerar que es comprensible el enfado de los vecinos de la ribera al reclamar que «lo que se dice que se va a hacer, que se haga».

Asimismo, Viñuales ha opinado que «deberíamos aprovechar la financiación que existe» del Banco Europeo de Inversiones, o de proyectos europeos como el programa Life, para impulsar estas medidas y ha insistido en que «entre todos construyamos un acuerdo para garantizar un futuro bueno para el río y para la cuenca».

Experiencias de éxito

El biólogo Toni Herrera ha comparado el río con las «venas y órganos del cuerpo humano, son los que mantienen vivos nuestros tejidos» y los territorios y, en las inundaciones, «el río conecta con el territorio» para mantenerlo «vivo», ha alegado.

Herrera ha explicado varias experiencias de éxito en la gestión de riadas, como el proyecto ‘Room for the river’, desarrollado por el gobierno holandés en la cuenca del Rin, donde se comprobó que las motas «lo único que hicieron fue mantener más tiempo las inundaciones».

Por eso, se decidió recuperar el espacio fluvial y acometer el retranqueo o la eliminación de diques y motas, compensando a los agricultores por los daños en sus terrenos, convertidos así en zona inundable.

Otro ejemplo que ha mencionado es el Plan Sigma, desarrollado en Bélgica, donde inicialmente propusieron recrecer y reforzar los diques y crear una barrera para frenar las mareas de tormenta, pero se rechazó ésta última opción, decantándose también por dar más espacio a los ríos.

Otras experiencias similares son el proyecto ‘FloodSafe California’, en Estados Unidos, o a nivel «muy local», en la Cuenca del Ebro, el del Soto de los Tetones, en Tudela (Navarra), donde se recuperó espacio para el río y ahora «hay un humedal». En todos los casos, «lo fundamental es llegar a acuerdos para empezar a adoptar soluciones» que eviten los daños en infraestructuras y cascos urbanos.

El dragado no es la solución

Herrera ha asegurado que el dragado «no es una solución porque el río recupera los sedimentos en poco tiempo, de forma natural» y sería una forma de «dilapidar dinero público, por eso no se contempla».

Asimismo, ha enfatizado que «no hay que limpiar los cauces, sino conservarlos y mantenerlos» y, en todo caso, llevar a cabo limpiezas en vegetación invasora, como las cañas, «pero no metiendo las máquinas y arrasando con todo».

Por su parte, el profesor José Luis Bermejo ha advertido de la «obligación inaplazable de deslindar el río», de forma que se delimite jurídicamente «por donde debe ir», una operación compleja pero que «hay que abordar».

Además, ha defendido que la evaluación de impacto ambiental sea un requisito necesario ante la adopción de cualquier medida, aunque sea vista «como un obstáculo» y, en este sentido, ha agregado que la declaración de impacto ambiental es «una oportunidad» y el sobrecoste o las demoras que implica «compensa a la larga».

«visión torpe y cortoplacista»

Bermejo ha estimado que «es muy fácil» plantear excepciones a la legislación, pero esas decisiones obedecen a una visión «torpe y cortoplacista, que debe ser abandonada».

De hecho, Ecodes ha valorado que la suspensión de cuatro artículos del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) para facilitar los dragados, tal y como acordó el Ejecutivo aragonés, «no solo va en contra de la dirección marcada por Bruselas, sino que es también una falta de respeto a la normativa propia, que se deja sin efecto cuando resulta molesta».

«Frente a esta política que vuelve la mirada al pasado, creemos que es hora de aprovechar las oportunidades que nos da la legislación en vigor y extraer lecciones de lo vivido en las últimas semanas para abordar con valentía los planes de gestión de riesgos de inundaciones», ha aseverado.

El arquitecto y urbanista Teófilo Martín ha reconocido que el río ha sido considerado «como un obstáculo» en la planificación urbanística» y ha abogado por «devolver los espacios naturales al río», que debe ser «el elemento principal a la hora de plantear por dónde deben crecer las ciudades» o cuáles deben ser los usos de las zonas próximas al cauce.

Por último, el presidente de Ecodes, José Ángel Rupérez, ha remarcado que hay que tener en cuenta también los efectos del cambio climático que podrían causar cada vez más periodos de sequía e inundaciones y ha emplazado a no esperar a que ocurran estos fenómenos para «poner en marcha medidas de aquí te cojo, aquí te mato», sino acometer acciones preventivas antes de que sucedan.

Víctor Viñuales ha concluido aseverando que «el que quiere, encuentra el cómo y el que no quiere, encuentra excusas» y, ante las riadas, las Administraciones están «haciendo una recopilación de excusas».

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